jueves, 30 de junio de 2011

FIESTAS ANDINAS: UN EJEMPLO A SEGUIR




 
Las fiestas  de los pueblos andinos  de nuestro Perú deben de ser valoradas apropiadamente por todo el Perú  ya que cultivan la esencia de nuestra cultura y son una muestra de la historia peruana.
Los pobladores de la sierra peruana no se  dejan influenciar por el lucro ni mucho menos la vanidad al momento de realizar sus fiestas como usualmente sucede en otras partes de nuestro territorio peruano.
El pueblo indígena   demuestra la naturaleza   de sus raíces, su historia, su cultura, su vivacidad y alegría a todo aquel que sea partícipe de sus fiestas.

El mundo andino es una cultura de fiesta
“La música en particular y en general el arte son manifestaciones primigenias naturales y espontáneas en el mundo andino, que alcanzó a plasmar una cultura de fiesta, uniéndola al trabajo y a lo sagrado, cara al sol, las nieves, las lagunas y los cerros.
Por eso, no hay pueblo del Perú, por pequeño que él sea, que no tenga su banda de músicos, conformada por iniciativa propia de sus cultores y habitantes, constituyendo grupos excelentemente organizados, imbuidos de principios y hasta de mística y sacrificio, que acompañan con fervor las celebraciones religiosas, cívicas y sociales.
Es un símbolo de la fortaleza del Perú milenario, de su resistencia y proyección al porvenir. Ensayan en medio de los bosques, en la falda de las colinas, en la cumbre de los cerros frente a los abismos; notas, acordes y compases que convocan, integran y curan las heridas del alma; que harán regresar a los hermanos, padres e hijos que se han ido a tierras lejanas, por lo menos en el recuerdo.”
(Danilo Sánchez Lihón)

El artículo anterior  nos inculca como es que el hombre indígena se sacrifica y el nivel de empeño y esfuerzo que muestra en sus ensayos para ala realización de sus fiestas, con esa misma actitud y coraje deberíamos de actuar todos cuando queremos lograr algo satisfactoriamente.
Hay tantas cosas por aprender de este pueblo sin embargo no le prestamos mayor importancia, y sus fiestas son una buena muestra de que todo es posible si mostramos empeño al hacerlo, esta es la esencia de nuestra cultura y debe de persistir en cada uno de nosotros.

PARTICIPACIÒN POLITICA DE ARGUEDAS


“Fui leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no solo dio un cauce a todo el Porvenir  si no a lo que había en mi de energía” ….
Apreciación Personal.-
Arguedas sabía  que lograría cambios sustantivos en la condición del hombre andino si es que no se decidiera a participar en el centro de la política ya que desde allí podría influir sobre todos los peruanos con su pensamiento e ideología.
Pienso que optó por el socialismo por ser una corriente política filosófica que dibujaba claramente la lucha de clases del cual fue parte y también la forma como pudieran traer solución a la liberación de su pueblo,  pueblo oprimido y abusado por la clase dominante.

Arguedas asume el socialismo como concepción política, mas no filosófica por su relación con el mundo andino. Sus estudios sobre antropología andina, su niñez al lado de los indios y humildes marcaron su orientación filosófica ajena al materialismo; pero ello no fue óbice para abrazar la causa socialista y su profundo amor por el Perú, su pasado, sus hombres y mujeres, su destino histórico. juanpablo-contreras.blogspot.com
Para Arguedas la lucha de clases representa un componente inherente a la vida de los seres humanos, una realidad concreta que atraviesa los poros de la evolución humana, el motor de la historia. Y la revolución la hacen los de abajo, los desposeídos. Eso es evidente en la figura de Demetrio Rendon Willka el indio menospreciado racialmente en la escuela pública, convertido años después en obrero, conciente y rebelde frente al abuso.

La visión arguediana crea a Demetrio Rendon Willka como futuro conductor de la revolución socialista, la dirección del proyecto transformador del país, pese a quien le pese. He allí la razón política de la vigencia de la obra de Arguedas y la hipocresía de las clases dominantes por el autor de Los Ríos Profundos. En el fondo, como antes, los temores y los odios de los de arriba no se disimulan. Pero, como dice Cesar Lévano, García Pérez pasara, pero Arguedas quedara siempre en nuestra historia y su pensamiento seguirá inspirando la necesidad del cambio, la fe en el socialismo. . Juanpablo-contreras.blogspot.com

Su lucha por otra forma de la vida en común, por otra manera de ordenar las cosas en el mundo, por otras jerarquías derivadas de la primacía de la alegría del esfuerzo laborioso compartido me llevan a calificar a José María como un militante político integral, si política es lo que atañe a la vida en común.
Pasajeramente fue militante de algún partido político. Desde la década de los 50 lo encontramos muy cerca de la sensibilidad política  y muy amigo de los intelectuales que organizaron el Movimiento Social Progresista, pero no se sabía que militara en esa organización. Y cuando aceptó los cargos que Francisco Miró Quesada y otros dirigentes de Acción Popular le confiaron en ese gobierno durante los 60 tampoco tuvo que ver con la militancia en ese partido. Posteriormente, al advenir el Gobierno Militar con las reformas más audaces que gobierno alguno haya llevado a cabo durante el siglo XX, manifestó públicamente aprecio por el significado positivo que tenían para los pueblos andinos subordinados, pero tampoco tuvo que ver con militancia en el entorno gubernamental. perspectivainternational.wordpress.com/.../arguedas-militante-politico-por- una-nueva-civilizacion/

ORGULLO POR SU CULTURA Y SU GENTE


“No por gusto, como diría la gente llamada común, se formaron aquí Pachacamac y Pachacútec, Huaman Poma, Cieza y el Inca Garcilaso, Túpac Amaru y Vallejo, Mariátegui y Eguren, la fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros; los yungas de la costa y de la sierra; la agricultura a 4,000 metros; patos que hablan en lagos de altura donde todos los insectos de Europa se ahogarían; picaflores que llegan hasta el Sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo. Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”.
Apreciación personal.-
Considero que J. M. Arguedas es el mayor exponente de nuestra cultura andina de nuestra realidad e identidad como pueblo de todas las sangres y que tenemos que sentimos orgullosos, de nuestra cultura y  la fuerza de su gente cuya historia plagada de oprobio y abuso se resiste a ser exterminada. Contrariamente sacando fuerza de flaquezas asombra al mundo no sólo con su diversidad si no con la brillantéz de mentes que son ya parte del, patrimonio de la humanidad.
  
Valorar lo andino, desde la dimensión arguediana, significa no sólo recordar los intihuatanas o relojes solares, o los poemas míticos como expresión de una gran cultura, sino alentar la necesidad de nuevas formas de relacionarse con los hombres y mujeres andinos y con los productos culturales de estas gentes, reivindicar su potencialidad y autonomía en los marcos de una convivencia política donde el racismo no siga condenándolos a la miseria y la enajenación permanentes, o a las masacres dentro de sus propias comunidades. Surge, entonces, una pregunta de respuesta indispensable: ¿De qué modo cumplir la relación positiva mito-liberación? La falsa contradicción entre modernidad y tradición, tan popular en las ciencias sociales en el Perú, es superada por Arguedas en su propuesta de un socialismo integrador, transparente, humanista. .www.pcperuano.com/index.
Nadie como él pinta, en forma magistral, el oprobio y la esperanza del campesinado en nuestra patria. La fuerza de la realidad subjetiva del universo andino caló tan hondo en su alma que su mensaje está impregnado de ese aliento. Tal vez por ello, sin oponer lo mítico a lo social-real, es que en una oportunidad escribió lúcidamente estas frases. mariategui.blogspot.com/.

miércoles, 29 de junio de 2011

IDENTIFICÁNDONOS CON NUESTRA CULTURA



Todos somos conscientes de dónde venimos y en donde vivimos y el simple hecho de saber valorar nuestra cultura indígena demuestra los grandes ciudadanos que somos y nos hemos ido adaptando a lo largo del tiempo entre la sociedad, valorando las diferentes costumbres que nos asemejan. Según mi opinión aún existe la indiferencia hacia la cultura quechua hablante, que por el momento no todos logran aceptar la realidad de su procedencia la cual todavía podemos apreciar en diferentes partes del país la discriminación por algunas personas.


Actualmente en la sociedad se ha dado cambios cada vez mayores a la discriminación hacia los pobladores indígenas que son símbolo de la cultura peruana que atrae a muchos países extranjeros entre ellos inversionistas que reconocen el gran valor que encierra nuestra cultura por sus riquezas. Lo dicho por el escritor José María Arguedas mediante su triunfo del premio “Inca Garcilaso de la Vega” es un claro ejemplo que debemos seguir para poder disminuir cada vez  más la discriminación en nuestro país. Si bien es cierto lo que influye a este problema  social es a través de los canales de difusión que hoy en día es utilizado por todos y está ocasionando que muchos tengamos ideas erróneas acerca de nuestra cultura. Si estamos propuestos a cambiar debemos de seguir lo que nos dicta Arguedas en su discurso, del cual es conseguir adaptarnos más a nuestra cultura y poder extenderla a través de nuestros amigos, familiares y autoridades de todas partes del mundo y así ser un mejor país en unidad para un crecimiento a un futuro mejor.




SENTIMIENTO POR LA MUSICA PERUANA



Sentirnos orgullosos por nuestra música peruana es un honor que nos lleva ser reconocidos como peruanos amantes del género musical de nuestro país el cual es difundido por todas partes del mundo.
En la actualidad son muy pocos los que sabemos apreciar lo bueno de la música peruana ya que adoptamos géneros musicales que en algunos no tiene sentido, ni la interpretación adecuada para aprender de ello un claro ejemplo de lo que vivimos como personas a través de nuestras vidas.
Hay muchos factores que llevan a que nos vayamos alejando más de lo nuestro y nos conlleva a otros géneros musicales de otros países que se hacen fuertes con el tiempo y es así como hacemos de lado nuestra música y cultura, discriminando por su procedencia y cómo es caracterizada por los pobladores rurales que en años atrás fue creada y perfeccionada por quechuas, aymaras y mestizos
Este es un buen momento para reflexionar dejando afuera la indiferencia con nuestra música y así ponerla en práctica ante el resto como José María Arguedas nos da a entender mediante la "Carta a Don Gonzalo Losada".

FIESTAS ANDINAS: UN EJEMPLO A SEGUIR




Las fiestas  de los pueblos andinos  de nuestro Perú deben de ser valoradas apropiadamente por todo el Perú  ya que cultivan la esencia de nuestra cultura y son una muestra de la historia peruana.
Los pobladores de la sierra peruana no se  dejan influenciar por el lucro ni mucho menos la vanidad al momento de realizar sus fiestas como usualmente sucede en otras partes de nuestro territorio peruano.
El pueblo indígena   demuestra la naturaleza   de sus raíces, su historia, su cultura, su vivacidad y alegría a todo aquel que sea partícipe de sus fiestas.

El mundo andino es una cultura de fiesta
“La música en particular y en general el arte son manifestaciones primigenias naturales y espontáneas en el mundo andino, que alcanzó a plasmar una cultura de fiesta, uniéndola al trabajo y a lo sagrado, cara al sol, las nieves, las lagunas y los cerros.
Por eso, no hay pueblo del Perú, por pequeño que él sea, que no tenga su banda de músicos, conformada por iniciativa propia de sus cultores y habitantes, constituyendo grupos excelentemente organizados, imbuidos de principios y hasta de mística y sacrificio, que acompañan con fervor las celebraciones religiosas, cívicas y sociales.
Es un símbolo de la fortaleza del Perú milenario, de su resistencia y proyección al porvenir. Ensayan en medio de los bosques, en la falda de las colinas, en la cumbre de los cerros frente a los abismos; notas, acordes y compases que convocan, integran y curan las heridas del alma; que harán regresar a los hermanos, padres e hijos que se han ido a tierras lejanas, por lo menos en el recuerdo.”
(Danilo Sánchez Lihón)

El artículo anterior  nos inculca como es que el hombre indígena se sacrifica y el nivel de empeño y esfuerzo que muestra en sus ensayos para ala realización de sus fiestas, con esa misma actitud y coraje deberíamos de actuar todos cuando queremos lograr algo satisfactoriamente.
Hay tantas cosas por aprender de este pueblo sin embargo no le prestamos mayor importancia, y sus fiestas son una buena muestra de que todo es posible si mostramos empeño al hacerlo, esta es la esencia de nuestra cultura y debe de persistir en cada uno de nosotros.

NUESTRA MÚSICA: ORGULLO PERUANO

Valorar nuestra música es un rasgo de suma importancia por el cual los peruanos deberíamos de ser caracterizados sin embargo no contamos con tal.
En la actualidad la mayoría de la población de nuestro país sobre todo la de la costa  no se siente orgullosa de su música, al contrario la desprecia y pone en su lugar a  música extranjera, en otros idiomas, y se olvida de su idioma natal por el simple hecho de “estar a la moda”.
Los medios de comunicación son los que crean la falsa imagen que impone que esta clase de música sólo puede ser escuchada por serranos y ya que son los mismos medios los que incentivan a discriminarlos como consecuencia su música también termina siendo discriminada.
Deberíamos de tener en cuenta que esta música fue creada por la población quechua, aymara y mestiza y por lo tanto tenemos que aprender a valorarla ya forma parte de nuestra cultura.
El hecho de discriminar nuestra cultura refleja a la vez la baja autoestima que tenemos ya que tener un alto nivel de autoestima significa amarse, valorarse y nosotros como nación no lo hacemos.
Debemos de dejar a un lado los prejuicios, y la falsa idea de ser mejores por escuchar música de otros países; por adoptar como nuestras, culturas ajenas.
También es importante destacar que el mismísimo José María Arguedas hizo mención en uno de sus testimonios “Carta a Don Gonzalo Losada” a “Huatyacuri, el héroe dios con traza de mendigo”; relacionándolo con una de sus más resaltantes obras: “El zorro de arriba y el zorro de abajo” al decir que empezará a hacer danzar el mundo como lo hizo el héroe dios ya mencionado.
A continuación  podremos enriquecer nuestros conocimientos acerca de la historia de “Huatyacuri”, y de esta manera entender porque es que fue mencionado por nuestro  célebre compatriota y a la vez identificarnos con nuestra cultura, aprender a quererla, y sentirnos orgullosos de ella.

LA HISTORIA DE HUATYACURI

En aquel tiempo, el tal llamado Huatyacuri vivía comiendo miserablemente; se alimentaba sólo de papas asadas en la tierra calentada ["guatia" o "huatia"]; y por eso le dieron el nombre [despectivo] de Huatyacuri. En la misma época vivía un muy poderoso, grande y rico jefe: se llamaba Tamtañamca. En ninguna parte había una casa tan grande, ocupaba un espacio que abarcaba toda la vista; estaba techada con alas de pájaros; las llamas que poseía eran amarillas, rojas, azules; toda clase de llamas tenía. Este hombre, viendo que su vida era regalada, hizo venir gente de los pueblos de todas partes, los enumeró; y entonces, mostrándose como si fuera un sabio, engañando con su poco entendimiento a muchísimos hombres, vivió. Así pudo hacerse considerar como un verdadero sabio, como un dios, este llamado Tamtañamca; así fue, hasta que una horrible enfermedad lo atacó. Y como pasaron muchos años y él seguía enfermo, y se creía que era hombre sabio y grande, la gente hablaba: "tiene un mal grave". Y tal como los huiracochas [los españoles] hacen llamar a los sabios [amautas] y a los doctores, también él hizo llamar a los que conocían bien de todo, a los sabios. Pero ninguno pudo descubrir la causa de su enfermedad. 
Entonces ese Huatyacuri, caminando de Uracocha hacia Sieneguilla, en el cerro por donde solemos bajar en esa ruta se quedó a dormir. Ese cerro se llama ahora Latauzaco. Mientras allí dormía, vino un zorro de la parte alta y vino también otro zorro de la parte baja; ambos se encontraron. El que vino de abajo preguntó al otro: "¿Cómo están los de arriba?" "Lo que debe estar bien, está bien -contestó el zorro-; sólo un poderoso, que vive en Anchicocha, y que es también un sacro hombre que sabe de la verdad, que hace como si fuera dios, está muy enfermo. Todos los amautas han ido a descubrir la causa de la enfermedad, pero ninguno ha podido hacerlo. La causa de la enfermedad es ésta: a la parte vergonzosa de la mujer [de Tamtañanca] le entró un grano de maíz mura saltando del tostador. La mujer sacó el grano y se lo dio a comer a un hombre. Como el hombre comió el grano, se hizo culpable; por eso, desde ese tiempo, a los que pecan de ese modo se les tiene en cuenta, y es por causa de esa culpa que una serpiente devora las cuerdas de la bellísima casa en que vive, y un sapo de dos cabezas habita bajo la piedra del batán. Que esto es lo que consume al hombre, nadie lo sospecha." Así dijo el zorro de arriba, en seguida preguntó al otro: "¿Y los hombres de la zona de abajo están igual?" Él contó otra historia: "Una mujer, hija de un sacro y poderoso jefe, está que muere por [tener contacto] con un sexo viril." (Pero el relato de cómo esa mujer pudo salvarse es largo y lo escribiremos después; ahora volvamos a continuar lo que íbamos contando.) Luego de oír a los dos zorros, Huatyacuri dijo: "Está sufriendo ese tan grande jefe que simula ser dios porque está enfermo; dicen que ese hombre tenía dos hijas, a la mayor la ha unido con un hombre muy rico." Y así, ese miserable Huatyacuri, de quien hablamos, llegó hasta donde estaba el hombre enfermo. Ni bien llegó, empezó a preguntar: "¿No hay en este pueblo alguien que sufre un mal grave?" Entonces la menor de las hijas [de Tamtañanca]: "Mi padre es quien está enfermo" dijo. "Júntate conmigo; por ti sanaré a tu padre" le propuso [Huatyacury]. No sabemos cuál era el nombre de esta mujer, aunque se dice que después la llamaron Chaupiñamca. Ella no esperó y se llevó al desconocido. "Padre mío, aquí hay un pobre miserable que dice que puede sanarte", dijo. Al oír estas palabras, todos los sabios que estaban sentados protestaron: "No lo hemos podido curar nosotros y va a poder ese pobre miserable", dijeron. Pero, como el poderoso hombre anhelaba sanar: "Que venga ese hombrecito, cualquiera que sea", ordenó, e hizo llamarlo. Y como fue llamado, este Huatyacuri, entrando, dijo. "Padre, si deseas sanar yo te sanaré, en cambio me convertirás en tu hijo." "Me parece bien" contestó el jefe. Al oír esta respuesta, el marido de la hija mayor se enfureció. "¿Cómo ha de unirla con este pobre miserable, siendo ya nosotros ricos y poderosos?" 
Narraremos, luego, las luchas que hubo entre este hombre enfurecido y Huatyacuri; ahora, continuemos con la historia de la curación del enfermo por el tal Huatyacuri. 
Cuando empezaba a curar al enfermo, le dijo: "Tu mujer es adúltera. Y por ser ella así te ha enfermado; y quienes te hacen padecer son dos serpientes que viven en el techo de tu excelsa casa y un sapo de dos cabezas que habita debajo del batán. Vamos a matarlos y te aliviarás. Una vez que estés sano adorarás a mi padre, prefiriéndolo a quienquiera: mi padre ha de llegar pasado mañana. Tú no tienes verdadero poder, pues si lo tuvieras no te habrías enfermado gravemente. Al oír esto, el enfermo se atemorizó mucho; y dijo "voy a desatar mi hermosa casa", y entristeció. 
"En vano este miserable infeliz habla; yo no soy adúltera" dijo la mujer, se puso a gritar. Pero como el hombre ansiaba sanar, ordenó que desataran su casa; y así, encontraron a las dos serpientes, las sacaron y mataron. Luego le dijo a su mujer que ella había hecho comer a cierto hombre un grano de maíz que saltó de la tostadora a su parte vergonzosa. La mujer se vio obligada a contar lo que había ocurrido y a declarar que Huatyacuri decía la verdad. En seguida hizo levantar el batán. Encontraron debajo de la piedra un sapo de dos cabezas; el sapo voló hasta la laguna Anchi que había en una quebrada. Dicen que hasta ahora vive allí, en un manantial. Y cuando algún hombre llega hasta sus orillas: "¡Ña!", diciendo, lo hace desaparecer o pronunciando la misma palabra lo enloquece. 
Después que ocurrieron estos sucesos, el hombre sanó; y cuando ya hubo sanado, el tal Huatyacuri fue, en el turno fijado, hasta Condorcoto. Allí estaba el huaca denominado Pariacaca, echado en forma de cinco huevos. Cuando llegó al sitio, el viento empezó a soplar; en los tiempos antiguos no soplaba el viento. Y como, el hombre, ya curado, le había dado la su hija menor, Huatyacuri la llevó consigo. En el camino pecaron los dos. 
El cuñado de la mujer, de quien hablamos antes, supo que la mujer había pecado; se enfureció, habló: "Voy a afrentarlo, lo dejaré en la mayor vergüenza", diciendo, fue a desafiarlo. "Hermano: vamos a competir en lo que quieras -dijo a Huatyacuri-. Tú, que eres un miserable, has tomado por mujer a mi cuñada que es rica y poderosa." "Está bien, acepto", contestó el pobre, y fue adonde su padre a contarle lo que le había ocurrido. Este le dijo: "Está bien, cualquiera cosa que te proponga, pero ven a avisarme inmediatamente." Y la competencia se hizo del modo siguiente: 
Un día le dijo a Huatyacuri: "Hoy vamos a competir en beber y cantar." Entonces Huatyacuri, el pobre, fue a consultar con su padre. Él le dijo: "Anda a una montaña; allí, finge ser un huanaco muerto y échate al suelo. Por la mañana, temprano, vendrán a verme un zorro y un zorrino con su mujer. Traerán chicha en un porongo [jarra pequeña], y también una tinya [tamborcillo]. Creyendo que eres un huanaco muerto, pondrán en el suelo la tinya y el porongo, luego empezarán a comerte. El zorro, muy aturdido, dejará esas cosas en la tierra y también una antara [flauta de Pan] y comenzará a devorarte; entonces, tú te levantarás, mostrándote como hombre que eres, y gritarás fuete, como para que duela. Los animales huirán olvidándose de todo. Tú te llevarás el porongo y la tinya e irás a competir." 
Tal como lo instruyó su padre hizo las cosas este pobre Huatyacuri. Y, así, ya en el sitio donde debía hacerse la competencia, la empezó el hombre rico. Se puso a cantar y a bailar con las mujeres, y cuando hubo cantado como unas doscientas canciones, concluyó. Entonces entró a cantar el pobre, acompañado únicamente por su mujer; entraron los dos, por la puerta. Y cuando el hombre cantó acompañándose con el tambor del zorrino, el mundo entero se movió. Y Huatyacuri ganó la competencia. Luego, se inició la de beber. El hombre rico invitó a los hombres que estaban en todos los sitios; bebió con ellos sin descanso. Mientras tanto, el pobre, tal como hoy lo hacen los hombres foráneos que se sientan en las reuniones, algo lejos y a cierta altura, así estuvo esperando. El rico se sentó, luego, tranquilo, sin pena, después de haber invitado a todos los hombres. Entonces, Huatyacuri entró a competir. Comenzó a beber con toda la gente, sirviéndole de su cantarito. Y la gente se reía: "¡Cómo puede creer que ha de satisfacer a tanta gente con ese poronguito!", decían. Pero Huatyacuri invitó a los concurrentes. Empezando desde un extremo, mientras los otros reían, les sirvió con gran rapidez, y todos cayeron embriagados. 
Nuevamente vencido, el hombre rico desafió al pobre en otra competencia para el día siguiente. La prueba consistiría en ataviarse con los mejores vestidos. Huatyacuri volvió a acudir donde su padre. Su padre le obsequió un traje hecho de nieve. Con ese traje quemó [deslumbró] los ojos de todos, y ganó la competencia. Después, el hombre rico trajo muchos pumas y desafió, una vez más, a competir a Huatyacuri. El pobre fue donde su padre, y cuando le hubo contado cuál era la nueva competencia que le proponía su rival, el padre hizo aparecer, en la madrugada, un puma rojo del fondo de un manantial. Y con ese puma rojo estuvo Huatyacuri, mientras el otro cantaba; y cuando Huatyacuri cantó con el puma rojo, apareció un arco en el cielo, lo que ahora se llama arco cielo, de colores, mientras cantaba. 
El otro hombre lo desafió entonces en construir el muro de una casa y, como tenía tantos hombres a su servicio, en un solo día hizo levantar las paredes de una casa grande. Huatyacuri, en cambio, no pudo sino construir los cimientos y anduvo durante el día con su mujer, sin hacer nada; pero en la noche le auxiliaron los pájaros, las serpientes, todo ser vivo que hay en el mundo. Y cuando su rival vio la obra concluida, se espantó y lo desafió a construir el techo de la casa. Huatyacuri cargó en vicuñas la paja y las cuerdas, todo lo que era necesario para cubrir el techo de la casa; el otro hombre rico cargó en llamas cuanto necesitaba para la obra, y cuando la piara pasaba por un precipicio, pequeños gatos monteses la asustaron por encargo de Huatyacuri, que les había rogado que lo ayudaran. Las cargas fueron destruidas, las llamas cayeron al abismo, y venció en la prueba. 
Como había vencido en todo, este hombre pobre le dijo a su rival, obedeciendo instrucciones de su padre: "Hasta ahora hemos competido en pruebas que tú has propuesto; en seguida lo haremos en otras que yo voy a proponer." "Está bien", le contestó el hombre. Y Huatyacuri propuso: "Vistámonos con huara [pañete que cubría la cintura y piernas] azul y que nuestra cusma [túnica] sea blanca; de ese modo vestidos, cantemos y bailemos." "Está bien" volvió a responder el rico. Y como él había iniciado las competencias, empezó también a cantar, y cuando estaba así, cantando, el tal Huatyacuri, lanzó un grito desde afuera; toda su poderosa fuerza se expandió en el grito, y el hombre rico, aterrado, se convirtió en venado y huyó. Entonces su Mujer dijo: "Voy a morir con mi esposo querido" y, así diciendo, siguió al venado. Pero el hombre pobre, muy enojado, dijo: "Vete, corre; tú y tu esposo me hicieron padecer, ahora voy a hacerte matar a ti." Y diciendo esto la persiguió, le dio alcance en el camino de la laguna de Anchi. Allí le habló: "Aquí van a venir los hombres de todas partes, los de arriba y los de abajo, en busca de tu parte vergonzosa, y la encontrarán." Y dicho esto, la puso de pie, levantándola de la cabellera. Pero en ese mismo instante la mujer se convirtió en piedra. Y hasta ahora está allí, con sus piernas humanas y su sexo visibles; está sobre el camino, tal como Huatyacuri la puso. Y le ofrendan coca, hoy mismo, sí, por cualquier motivo. 
Mientras tanto, el hombre convertido en venado escaló la montaña y desapareció. Luego, se convirtió en devorador de seres humanos, y así fue en la antigüedad. Mucho después, se multiplicaron estos venados; aumentaron tanto hasta que, cierta vez, se reunieron para acordar de qué modo devorarían a los hombres, entonces, una cría se equivocó y dijo: "¿Cómo nos han de comer los hombres?" al oír estas palabras, los venados sintieron temor y se dispersaron. Desde entonces se convirtieron en comida humana. 
Cuando ya concluyó la historia que hasta aquí hemos narrado, de los cinco huevos que el dicho Pariacaca puso en la montaña volaron cinco halcones. Esos cinco halcones se convirtieron en hombres y se echaron a andar. Y como escucharon tanto de las cosas que habían hecho los hombres, y cómo diciendo: "soy dios" se hicieron adorar, enfurecidos por ésta y otras culpas, se alzaron convertidos en lluvia y arrastraron al mar todas las casas, las llamas, sin permitir que ni un solo pueblo se salvara. Y después de ese tiempo, del cerro Llantapa surgió un árbol llamado Pullao y se trabó en lucha con la otra montaña de nombre Huicho. Pullao era como un arco gigante, y sobre él estaban refugiados los monos, los pájaros, el caqui, todas las aves. Con todos estos animales, la montaña se fue al mar, desapareció. Y cuando todo hubo acabado, Pariacaca, el que está arriba, y al cual llamamos Pariacaca, subió al sitio en donde se encuentra.